Adiós a Mercator, el mapa de hace 450 años
El mapa que todos aprendimos a mirar desde niños es obra de Gerardus Mercator, un cartógrafo flamenco que en 1569 diseñó una proyección pensada exclusivamente para la navegación marítima. Su gran virtud era mantener los ángulos y las rutas exactas para los barcos. Su gran defecto, silenciado durante siglos: agranda brutalmente los territorios alejados del ecuador y reduce los que están cerca de él.

Por eso Groenlandia parecía casi del tamaño de África, cuando en realidad el continente africano es 14 veces más grande. Por la misma razón, Europa y Norteamérica lucían gigantes, mientras África y América Latina se veían opacadas.
La ONU ahora recomienda reemplazar progresivamente Mercator por la proyección Equal Earth, creada en 2018 por un grupo de cartógrafos, que respeta las proporciones reales de cada territorio. La resolución no es obligatoria ni prohíbe a nadie seguir usando Mercator, pero llama a organismos como la propia ONU y la UNESCO a adoptar el nuevo estándar en educación, comunicación oficial y materiales sobre geopolítica y cambio climático.
Los grandes perdedores... de tamaño
Con el nuevo mapa, los países que durante siglos parecieron más grandes de lo que son empiezan a encoger visualmente:
- Estados Unidos se ve notablemente más pequeño.
- Canadá pierde buena parte de su imponencia en el mapa.
- Rusia, el país más extenso del planeta, deja de dominar el globo como lo hacía en Mercator.
- Groenlandia, el símbolo de la distorsión, queda reducida a su tamaño real, similar al de la República Democrática del Congo.
Precisamente Estados Unidos fue el único país que votó en contra de la resolución, calificándola de una pérdida de tiempo para la ONU, que según su representante debería enfocarse en "problemas genuinos de paz internacional" en lugar de discutir proyecciones cartográficas del siglo XVI.
¿Y qué pasa con Latinoamérica?
Aquí está la otra cara de la moneda. África, América Latina, el sur de Asia y Oceanía las regiones que la proyección Mercator achicaba ganan tamaño y protagonismo visual en el nuevo mapa.
Pero dentro de la propia región sudamericana, el efecto no es igual para todos. La clave está en la latitud: cuanto más lejos del ecuador se encuentra un territorio, mayor era la distorsión que sufría bajo Mercator, y por lo tanto mayor es el ajuste ahora.
- Ecuador, atravesado literalmente por la línea ecuatorial, es uno de los países que prácticamente no cambia de tamaño. Al estar ubicado justo donde la proyección Mercator es más fiel a la realidad, su representación se mantiene casi idéntica en el nuevo mapa.
- Argentina y Chile, en cambio, se extienden mucho más hacia el sur, hasta cerca de la Antártida. Esa lejanía del ecuador es justamente la que Mercator exageraba, así que en la nueva proyección ambos países se ven proporcionalmente más reducidos en su longitud de lo que el mapa clásico nos había acostumbrado a ver.

Un mapa no es solo un mapa
El ministro de Relaciones Exteriores de Togo, Robert Dussey, lo resumió con una frase que quedará como el espíritu de esta resolución: "Los mapas dan forma a nuestra comprensión del mundo". Durante siglos, una proyección diseñada para marineros del siglo XVI terminó moldeando, sin que casi nadie lo cuestionara, la idea que generaciones enteras se hicieron sobre qué países "importan más" en el planeta solo por parecer más grandes.
Ahora, ese mapa empieza a cambiar. No de un día para otro, y no de forma obligatoria, pero sí con el respaldo de la mayoría del mundo. Y aunque el ajuste de Ecuador en este nuevo mapamundi sea mínimo, el mensaje de fondo alcanza a todos: la geografía que creíamos conocer estaba, durante 450 años, un poco torcida.




