Traicioné a mi mejor amigo por ambición
Nunca pensé que iba a contar esto, pero ya no puedo seguir guardándolo. Hace unos meses conseguí trabajo gracias a un amigo. Él fue quien me recomendó y prácticamente me abrió las puertas de la empresa. Siempre estuvo pendiente de mí y me ayudó cuando más lo necesitaba. Con el tiempo empecé a destacar en el trabajo y el jefe comenzó a confiar más en mí. Un día me preguntó qué opinaba del desempeño de mi amigo y, por miedo a perder mi puesto o dejar de crecer, hablé mal de él. Exageré algunos errores y oculté todo lo bueno que hacía. Dos semanas después lo despidieron. Lo peor es que él todavía cree que fue por un recorte de personal. Me sigue escribiendo, me agradece por estar pendiente de él y hasta me dice que soy un verdadero amigo. Cada vez que leo sus mensajes siento un nudo en el estómago porque sé que, si hubiera dicho la verdad, probablemente seguiríamos trabajando juntos. No sé si algún día reuniré el valor para contarle lo que hice, pero la culpa me acompaña todos los días.
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