El objetivo original era claro: frenar el avance de los desiertos, reducir la erosión del suelo y capturar carbono para combatir el cambio climático. Vistos desde el espacio, los resultados son innegables: zonas antes áridas del norte y del oeste del país hoy aparecen cubiertas de vegetación.

El giro inesperado
Un estudio publicado en Earth's Future (de la American Geophysical Union), que cruzó datos satelitales de uso del suelo, precipitaciones y evapotranspiración entre 2001 y 2020, encontró que esta reforestación masiva alteró de forma medible la manera en que circula el agua en todo el país.

El mecanismo es la evapotranspiración: los árboles extraen grandes volúmenes de agua del suelo a través de sus raíces y la liberan a la atmósfera en forma de vapor. A pequeña escala este proceso es beneficioso, pero multiplicado por millones de hectáreas nuevas de bosque, termina redistribuyendo la humedad del país a gran escala el viento puede transportar ese vapor miles de kilómetros antes de que vuelva a caer como lluvia.
Arie Staal, profesor de la Universidad de Utrecht y coautor del estudio, explicó a un medio que los cambios en la cobertura del suelo han redistribuido el agua entre distintas regiones del país.
Ganadores y perdedores hídricos
El resultado es desigual:
- Cerca del 74% del territorio chino principalmente la región monzónica del este y el noroeste árido vio reducirse su disponibilidad de agua.
- La meseta tibetana, en cambio, recibió más humedad de la que tenía antes, gracias al transporte atmosférico del vapor liberado por los nuevos bosques.
Lo más delicado es que las zonas que perdieron agua son justamente las más críticas para el país: el norte de China concentra cerca del 46% de la población y el 60% de las tierras cultivables, pero contaba desde antes con apenas un 20% de los recursos hídricos nacionales. La reforestación, en algunos casos, profundizó ese desequilibrio histórico.

La lección para el resto del mundo
Los investigadores no plantean que reforestar sea un error, sino que la escala importa: lo que funciona bien en una hectárea puede generar efectos climáticos complejos cuando se aplica a millones de hectáreas sin planificación hidrológica. Recomiendan que las estrategias de restauración ecológica incluidas las que impulsa actualmente la Unión Europea con su Ley de Restauración de la Naturaleza consideren variables como el tipo de especie plantada, la densidad y la disponibilidad real de agua de cada región, en lugar de fijar metas nacionales homogéneas.
En síntesis China ganó su batalla contra el desierto, pero sin proponérselo terminó reescribiendo el mapa hídrico del país entero.





